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Llarena como Einstein

8/4/18

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Por Elisa Beni.


Aquí tenemos a la Justicia española bicicleteando o, lo que es lo mismo, pedaleando alocada como si se le hubiera roto la cadena y todo esfuerzo fuera vano excepto el de intentar mantener el equilibrio. Llarena bicicletea, es decir, nos entretiene con evasivas, excusas y pretextos para alargar la solución de un asunto y, en este caso, para reconocer que su instrucción ha recibido tal revés que debería reconsiderar todo el proceso y como primera medida poner en libertad a los encausados.

Si los hechos relatados en su auto no contienen la violencia necesaria o la intensidad de violencia o el tipo de violencia, o desígnenlo como prefieran, para condenar a nadie en Alemania, tampoco lo tienen para condenar a nadie y menos a 30 añazos de prisión en España. Es lo que tiene ser europeo, que los parámetros de respuesta democrática han de ser homologables. La OEDE era “un papel sospechoso que ha provocado dolor de estómago a los jueces alemanes”, según Heribert Prantl, reputado jurista y redactor jefe de Süddeutsche Zeitung y uno de los editorialistas más respetados y citados de Alemania. Vendrán los mismos retortijones para los belgas y los británicos. Tales gastritis están tan extendidas que también las sufren el 85% de los cátedros y profesores de Derecho Penal españoles y, me van a perdonar, muchos magistrados sensatos que se callan y sufren en el silencio de los mensajes privados.

Debería Llarena, y los que le inspiran, reflexionar sobre ese órdago que ha sido una torpeza jurídica y que les ha situado en una situación insostenible. Claro que Llarena, y los finos juristas que le inspiran, y que piensan que lo son tanto que pueden vestir bien cualquier propuesta dado que su técnica alcanza para hacerlo, se aproximan en su actitud a las posiciones de Einstein. Ya saben, el padre de la teoría de la relatividad dejó dicho que la vida es como una bicicleta en la que hay que pedalear siempre hacia adelante para no perder el equilibrio. Quede claro que la semejanza tiene que ver con la huída hacia adelante y no con la relatividad, porque algún malvado querrá ver el guiño.

Bicicleteando han llegado al despropósito de anunciar la presentación de una cuestión prejudicial frente al Tribunal Europeo de Justicia. Les va a ser fácil comprender por qué es un delirio y más difícil entender cómo unos juristas hechos y derechos se han metido de hoz y coz en esta vía imposible, aunque también intentaré aclarárselo. Verán que lo que Llarena -que según los que le vieron estaba como poco tensito y como mucho histérico el viernes- anuncia a través de los medios es una cuestión POSTjudicial y no PREjudicial dado que la resolución alemana ya está tomada.

Por otra parte, tal cuestión está prevista para que un juez pida aclaración sobre la forma de aplicar las normas de la Unión a SU asunto que todavía NO ha fallado. Héteme aquí que, bicicleteando, Llarena quiere pedir al TJUE que se pronuncie a posteriori sobre un procedimiento que no es suyo sino de unos jueces alemanes. Es delirante. Tan extravagante resulta que en su nota de semiapoyo, la Fiscalía General del Estado nos decía el viernes que “estudiará la eventual posibilidad” de apoyar tal cosa. ¿Han visto más palabras de incertidumbre en el mismo sintagma? Estudiar no es hacer. Eventual es no seguro. Posibilidad, es una disposición para hacer o no algo. Vamos, que lo tienen super claro como verán. Tampoco la Fiscalía tiene mucho margen de acción. Recuerden que ya intentó reconducir las cosas pidiendo la libertad con fianza de Forn o alegando que no se podía reclamar o no reclamar a voluntad y recibió un desprecio por respuesta.

Tras el noqueo producido por la respuesta jurídica alemana que, Dios sabe por qué, no habían previsto, el viernes todo era un revuelo. Las reuniones de Marchena, las reuniones de los fiscales del caso, las llamadas de aquí y de allá. Un terremoto. ¿Y a qué tanta prisa para estudiar la situación jurídica creada? Para replantear sus actuaciones en verdad tenían tiempo. Lo que no daba tanta tregua era la situación política y de opinión pública. Las huestes estaban aplanadas, el Gobierno en shock, y los más no entendían nada. Es lo que tiene falsear las expectativas. Creo que lo que se buscaba a toda costa el viernes era un relato. Algo que ofrecer. Una esperanza que dar para que no decaiga. Bicicletear, en suma. Así que supongo que en alguna tormenta de ideas, ante el callejón sin salida, en lugar de proponerse reconsiderar en términos jurídicos lo que están haciendo, eso ni se plantea, alguien sugirió: “pues usemos la cuestión prejudicial como una especie de recurso y así ganamos tiempo”. Entiendo que, a falta de nada más, recogieron el guante, pero hay que estar muy desesperado para plantear algo así. Si se presenta, que yo lo dudo, les van a mandar a paseo como poco y el berenjenal fangoso en el que van a dejar el procedimiento y el bochorno internacional no va a tener parangón en los anales de la historia penal española.Eso sí, oiga, han conseguido un relato para mantener entretenida la fiesta de todo aquel que no sabe mínimamente de qué va esto o del que está deseando creer lo que le den. Sucede que esa no es su misión. Es lo que tiene.

Lo que está haciendo el instructor no es homologable por los viejos estados democráticos porque supone adobar unos hechos para encajarlos en un tipo penal sin que sea éste adecuado para recibirlos. Los jueces alemanes le han aceptado el relato de hechos, es decir no juzgan siquiera si se han producido o no y los dan por buenos, en eso estriba la confianza entre estados, y aún dándolos por digamos probados tienen meridianamente claro que no son delictivos. Lo mismito que opinan todos los juristas que no dejan que les posea un elemento emocional o mesiánico. Y eso lo han determinado los alemanes hasta con una traducción bastante curiosa enviada por España de la que han desaparecido frases como esa de la página 56 del auto de procesamiento en la que el juez se mete como parte: "Y termina el relato de la estrategia que SUFRIMOS" que se ha mudado en alemán a “finalizando el relato”. Los defensores, que hablan alemán y no tragan, han encargado una nueva traducción jurada.

Todo esto tendrá consecuencias más allá del enturbiamiento procesal y de derechos a que están sometiendo al procedimiento. Cuesta contemplar la dilución escénica de partidos como el socialista que, consciente de su deber de apoyar el 155, no debería sin embargo tener complejos para hacer visible el descrédito al que se está conduciendo al sistema judicial español a ojos de toda Europa. También se corre el riesgo, ya puesto en marcha por algunos medios secuaces, de alentar un sentimiento antieuropeo que puede resultar algo más que peligroso sólo para salvar los trastos y colocar un relato en las escaletas.

No sé avanzarles hasta dónde puede llegar el destrozo, pero parece claro que la esperanza para enmendar este despropósito reside en Europa y que de allí llegaran muchas novedades muy pronto.


Publicado en www.eldiario.es

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Catalá y las mujeres difíciles de hallar

20/2/17

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Por Elisa Beni.


Elisa Beni
Equilibremos la Justicia. Feminicemos sus estructuras. Hagámosla acorde con la sociedad a la que sirve, levemente más femenina que masculina en número. A lo mejor así rompemos el círculo vicioso del poder, tal y como lo entienden los hombres, y conseguimos que los ciudadanos vuelvan a confiar en el sistema.

De todos los problemas, escándalos y meteduras de pata que rodean al actual ministro de Justicia, hay uno que me ha revuelto las tripas y me ha mellado las carnes, aún un poco más que los otros. Unos son desvergüenzas del sistema, como el manejo de la Fiscalía o los mercadeos con los correligionarios -que hay que acometer con seriedad si no nos resignamos al deterioro democrático que vivimos- ,y otro es la misoginia desplegada por el Notario Mayor del Reino cuando dijo el otro día en una radio que no puede haber más mujeres en el Tribunal Constitucional porque se necesitan "perfiles senior difíciles de encontrar entre las mujeres".

Catalá no defrauda. Ni techo de cristal ni mandangas. El tío se despacha con que no hay mujeres con nivel jurídico para llegar al Tribunal Constitucional y se queda tan ancho. Me doy por aludida, como debiera pasarnos a todas, porque no se trata de las expectativas profesionales de las señoras que han elegido profesiones jurídicas, sino de la constatación de que van a ser hombres los que sigan interpretando la norma marco de nuestra convivencia democrática. Es un escándalo. Los Padres de la Constitución fueron siete machos como siete castillos. Los que ahora la interpretan son 9 hombres y dos mujeres y con la renovación que se está a punto de producir, y que han muñido entre PP y PSOE, serán 10 hombres y 2 mujeres. Machos para dotarnos de una ley de leyes y machos para interpretarla. Plas, plas, plas. Y luego quieren que no saltemos.

Por definición, la Constitución es la gran norma que define lo que una sociedad ha decidido ser y, por tanto, su interpretación debe correr a cargo de juristas que representen el pluralismo social. Es por ello que la composición del órgano encargado de hacerlo se determinó para que las ideologías, la procedencia profesional y la territorialidad estuvieran presentes y compensadas. Lo del sesgo de género a nadie le preocupó. Las mujeres no somos un componente social a considerar. ¿Para qué? Que sigan tratando temas como el aborto, o si en su día tocan los vientres de alquiler, sólo señores. Esos y todos los que importan en nuestra vida cotidiana.

La excusa del ministro es tan escandalosa que inflama. ¿Perfiles senior? Pretende insinuar que todavía no hay en España juristas buenas y con la experiencia adecuada y que todo esto se irá “reequilibrando poco a poco”. Tomás y Valiente llegó al TC con 48 años, López Guerra con 39 años y Gimeno Sendra con 40. ¿Quiere decirnos Catalá que desde esa edad hasta la de jubilación no hay juristas mujeres con méritos y perfil suficiente para llegar a ese órgano? Perdóneme el ministro y todos los togados patriarcales: ¡para llenar diez Constitucionales hay mujeres!

Lo que sucede es que las estructuras de poder y el sesgo de género establecido durante siglos funciona con una regularidad de reloj suizo en el mundo jurídico. Y si alguna vez les sucede, como en el Caso Nóos, que encuentren un órgano constituido sólo por mujeres, tengan claro que se trata de un órgano que se designa exclusivamente por el número en el escalafón, porque en cuanto entren en las designaciones de cargos discrecionales verán señores y señores y más señores. Y alguna señora, para disimular, de vez en cuando.

La Justicia está corrompida en sus cúspides por la voluntad del poder político de controlarla y por la connivencia de los jueces, fiscales y juristas que están dispuestos a entrar en ese juego a cambio de un cargo que ansían. Lo que tenemos claro es que este círculo vicioso funciona de maravilla con un componente masculino mayoritario. Equilibremos la Justicia. Feminicemos sus estructuras. Hagámosla acorde con la sociedad a la que sirve, levemente más femenina que masculina en número. A lo mejor así rompemos el círculo vicioso del poder, tal y como lo entienden los hombres, y conseguimos que los ciudadanos vuelvan a confiar en el sistema.

Nunca hemos probado y ya va siendo hora.


Publicado o 18/02/2017 en eldiario.es

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