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Cuatro ejemplos populistas del Gobierno de Rajoy

26/8/15

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Por Ignacio Escolar.


En los últimos cinco años, entre los primeros recortes de Zapatero y los que después siguió Rajoy, los funcionarios han perdido cerca de un 20% de su poder adquisitivo, según los sindicatos. Hace unas semanas, a pocos meses de las elecciones, el Gobierno anunció una subida del 1% en su sueldo. Una de dos: o el Gobierno toma a los funcionarios por idiotas o confía en que al menos no sepan mucho de matemáticas.


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El no de Grecia en nueve claves

6/7/15

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Por Ignacio Escolar.


1. A pesar del corralito, a pesar de las amenazas, a pesar de la campaña por el sí de los principales líderes europeos, los griegos han dicho no a la troika, no a más recortes, no al callejón sin salida en el que llevan atrapados desde hace ya años. Algunos en Europa deberían preguntarse cómo de desesperado tiene que estar un pueblo para respaldar de forma tan clara y contundente a su Gobierno cuando solo pueden sacar 60 euros del cajero.


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Humor negro en la Audiencia Nacional

16/6/15

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Por Ignacio Escolar.


Quiénes son los dos jueces nombrados por el PP que juzgarán el caso Gürtel.

¿Conocen el chiste de que España es un país donde existe la separación de poderes y la independencia judicial? Yo se lo cuento. Dos de los jueces nombrados por el PP en el CGPJ juzgarán el caso Gürtel. Uno de ellos, que impartió más de medio centenar de seminarios para la FAES, será quien escriba la sentencia. La otra, que fue condecorada por María Dolores De Cospedal, será quien presida el juicio. ¿No le hace gracia? Pues mire al pajarito; al Twitter de los concejales de Ahora Madrid.


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Rodrigo Rato, ese milagro español

15/4/15

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Por Ignacio Escolar.


José María Aznar le definió como "el mejor ministro de Economía de la democracia". Yo le definiría como un grandísimo caradura, como un enorme jeta y un presunto delincuente. Rodrigo Rato y su señorito Aznar presumían de ser los artífices del "milagro español". El verdadero milagro es otro: que Rato aún no esté en prisión. Y también que un incompetente como él colase durante tanto tiempo como gran economista y mejor gestor.


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Nueve claves sobre la investigación fiscal a Monedero

7/2/15

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Por Ignacio Escolar.


1. Si Juan Carlos Monedero ha presentado una declaración complementaria y ha pagado 200.000 euros al fisco, implícitamente está admitiendo que antes hizo algo mal: que no cumplió correctamente con sus obligaciones con Hacienda. Es una obviedad, pero conviene subrayarla para quienes solo ven en esta historia una persecución del Gobierno y de cierta prensa, que también la hay.


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Los coletazos del animal herido

19/12/14

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Por Ignacio Escolar.


Después de purgar a los jueces y a la policía, ahora le toca al fiscal general

I. Escolar
Rajoy se escuda en que la dimisión del fiscal Eduardo Torres-Dulce es una decisión personal. No es personal. Son negocios, los negocios de un PP que no quiere que nada ni nadie que tenga que ver con la investigación y la difusión de los casos de corrupción escape a su control en pleno año electoral. Han ido a por los jueces, enseñándole la puerta al juez Ruz. A por los policías, donde ya llevan tres ceses en la cúpula Anticorrupción. A por los medios de comunicación, tanto los públicos como los privados. Ahora le toca a la Fiscalía. Así funciona el respeto por las instituciones democráticas y por la separación de poderes en el Partido Popular.

No, Torres-Dulce no es precisamente un rojo peligroso. Su gestión en casos como el 'Faisán' –donde obligó a los fiscales de la Audiencia, contra su criterio, a acusar de pertenencia a banda armada a la misma policía que llevaba años jugándose la vida con ETA– deja claro que, en muchos asuntos, el PP encontró en él un aliado fiel. No ha sido suficiente.

Al Gobierno no le basta con un fiscal conservador y leal. Quieren algo más: alguien obediente, que no se revuelva, que acate las órdenes. Alguien que no se escandalice cuando, por ejemplo, la presidenta del PP catalán le ordene cuándo y cómo se tiene que querellar; un fiscal general al que no se le ocurra respaldar al juez Ruz cuando decide responsabilizar a Ana Mato y al propio PP por haberse lucrado con la Gürtel. Quieren un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo, como decía el José Luis López Vázquez de Atraco a las tres.

Por supuesto, la salida de Eduardo Torres-Dulce tiene muy poco que ver con esos “motivos personales” que el educado fiscal general quiere ahora alegar. Hace ya semanas que el ministro de Justicia estaba buscando su sucesor. Su salida estaba cantada y se va, y así lo dejan claro desde su entorno más próximo, porque el Gobierno no le respaldaba y le pedían que se apartase ya.

Torres-Dulce es a la Fiscalía como Julio Somoano a la televisión pública. Ninguno de los dos puede ser calificado de peligroso antisistema. Pero los dos han caído porque nada es bastante para este PP acorralado por la corrupción, hundido en las encuestas y que en 2015 se juega a doble o nada todo su poder. Son los coletazos de un animal herido, de un Gobierno que prefiere pagar el coste en imagen que suponen todos estos golpes a las instituciones democráticas antes que permitir que el más mínimo mecanismo del Estado escape de su control.

Somoano fue cesado porque el PP quería otro Alfredo Urdaci. Torres-Dulce, porque buscan un nuevo Jesús Cardenal.


Publicado o 18/12/2014 en www.eldiario.es

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La corrupción, según Felipe González

9/9/14

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Por Ignacio Escolar. 


Argumentar que Pujol no sabía nada de lo que hacían sus hijos y ahora confiesa para protegerles es insultar a la inteligencia del expresident y de todos los ciudadanos.


Ignacio Escolar
Encubrir a tus hijos mientras roban no es corrupción. Defraudar durante al fisco durante más de tres décadas tampoco es corrupción. Esconder dinero en paraísos fiscales no, es ni mucho menos, corrupción y, por supuesto, que toda tu familia se convierta en millonaria para diez generaciones al calor de los pelotazos y la adjudicación pública tampoco es corrupción. Según Felipe González, lo de Jordi Pujol no parece corrupción: encubrimiento a la sumo, una maniobra de distracción.

Felipe González Márquez, expresidente español durante los años en los que en Catalunya reinaba el muy poco corrupto Jordi Pujol, ha hecho una defensa del expresident que no tiene perdón. Felipe se hace eco de una teoría muy extendida entre ciertas élites: que Pujol se sacrifica para salvar a su familia, pero que fueron los demás y no él quien robó.

La tesis de Felipe no tiene agarre alguno. Asumiendo que entre los muchos defectos de Jordi Pujol no está la estupidez, es imposible creer que el entonces president no supiese nada del tren de vida y los orígenes de la fortuna de su propia familia. Unos dineros que, además, solo se explicaban por su inmenso poder: porque hacer favores a la familia Pujol tenía después su contraprestación. Unos presuntos sobornos que solo se explican por la importancia de apellidarse Pujol.

Por ejemplo, la operación Europraxis, una consultora de medio pelo propiedad, entre otros, de Josep Pujol. Indra la compró por 44 millones de euros, un precio desmesurado para lo que entonces era su facturación. Casualmente, Indra después consiguió una serie de grandes contratos con la Generalitat que, hasta entonces, apenas le daba negocio en esa Administración.La escandalosa noticia se publicó en 2002. No pasó nada, como tantas y tantas veces con los Pujol.

Que Pujol es un corrupto no es ya una hipótesis: es un dato que ha confirmado el propio fundador de Convergencia al admitir en su famosa carta que defraudó al fisco durante décadas, desde que llegó al poder. Incluso si damos por buena su increíble versión –ese cuento de una herencia de la que su propia hermana no sabía nada– Pujol ya acepta en ella que robó a Hacienda: que nos robó a todos los demás.

La gran duda no es si Pujol es un corrupto; él mismo lo ha aclarado ya. La pregunta que muy pocos saben responder es otra: ¿por qué Pujol se decidió a confesar? ¿Por qué admitió que su familia escondía dinero en paraísos fiscales en lugar de mantener la clásica estrategia de negarlo todo, como había hecho durante todo este tiempo ante otras informaciones igual de graves que las que El Mundo estaba publicando esos días?

Visto el resultado de su carta, está claro que hay algo en las piezas que conocemos que no acaba de encajar. Si Pujol hubiese mantenido su silencio, hoy no tendría un escrache diario en la puerta de su casa. Su apellido no estaría en el fango. La fundación que lleva su nombre no habría decidido cerrar. No habría perdido sus privilegios ni su familia tendría un futuro tan negro ante el juez.

Y ni el más convergente se puede creer que, tras treinta años de mentiras, a Pujol le ha dado simplemente un ataque de responsabilidad.

Entre las élites económicas catalanas, circula la teoría de que la confesión de Pujol esconde más: algún tipo de pacto que algún día, tal vez, llegaremos a conocer. Lo cierto es que el Gobierno no ha hecho oferta política alguna ante la pulsión independentista, pero es evidente que, en estos años, el CNI, la Policía y la Agencia Tributaria se han movido en Barcelona mucho más.

Que el estallido del caso Pujol sea una repuesta del Estado ante el auge del soberanismo catalán no quita ni un gramo de gravedad a lo que ha hecho este molt honorable ladrón. Pero sí deja grandes dudas. ¿Cuántos otros padres de la patria esconden dinero en Suiza? ¿Es que acaso en España el poder permite el robo, pero no la traición?


Publicado o 08/09/2014 en www.eldiario.es

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Cárcel contra los sindicalistas

12/5/14

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Por Ignacio Escolar. 



Ignacio Escolar
Ana y Tamara han sido condenadas a tres años y un día de cárcel. Ana está embarazada de tres meses y puede que su hijo tenga que nacer en prisión. ¿Su delito? Formar parte de un piquete de medio centenar de personas donde alguien -no está probado que fuesen ellas- lanzó pintura a una piscina durante una huelga en el 2010. En primera instancia, las dos mujeres fueron condenadas a una multa y seis meses de cárcel. Como no tienen antecedentes, no habrían entrado en prisión, pero la Fiscalía recurrió y pidió la pena máxima por un «delito contra los derechos de los trabajadores»: tres años y un día. La Audiencia Provincial de Pontevedra ha dado a la Fiscalía la razón.

Ana y Tamara no están solas, y no hablo de las miles de personas que están reclamando su indulto al Gobierno. En España, año 2014, hay más de 40 procesos penales abiertos contra sindicalistas por hechos ocurridos durante las últimas huelgas generales. En total, las penas solicitadas por la Fiscalía contra estos piquetes suman 140 años de cárcel.

Hay que remontarse al proceso 1001, cuando el franquismo agónico juzgó a la dirección de Comisiones Obreras, para encontrar un momento en la historia de España en el que más sindicalistas se jugasen la entrada en prisión. Aquellas condenas del Tribunal de Orden Público en 1973 fueron muy duras, pero poco después el Tribunal Supremo de la dictadura las rebajó: seis años de cárcel para Marcelino Camacho; cinco para Nicolás Sartorius. Hoy la Fiscalía pide ocho años contra los sindicalistas de Airbus que participaron en un piquete durante una huelga general.


No hay precedentes en democracia de una persecución así y es estúpido pensar que tal vez se deba a que los piquetes se han vuelto más violentos. No hay protestas hoy de una crudeza comparable a la que se vivió con la reconversión industrial de los 80, con el cierre de los astilleros o con los conflictos del carbón.

Los sindicatos creen que este endurecimiento de la Fiscalía contra los piquetes responde a una estrategia superior. Su sospecha no parece alocada. Llega al mismo tiempo que la reforma de la ley de seguridad ciudadana con la que el Gobierno quiere recortar el derecho a la manifestación.

En este mundo al revés, los sindicalistas son condenados a cárcel por violar "los derechos de los trabajadores". ¿Y los empresarios? Es raro de ver. En mayo del 2009, el dueño de una panificadora abandonó cerca de un hospital a un trabajador sin contrato y sin papeles que había perdido un brazo en una máquina de amasar; el patrón escondió el brazo en la basura para borrar pruebas, por lo que no se pudo reimplantar. La sentencia acaba de llegar: un año y un día por contratación ilegal y otros 11 meses por un delito contra los derechos de los trabajadores -más 130.242 euros de indemnización, que pagó el seguro-. En total, menos de dos años, por lo que los dos dueños de la panificadora no entrarán en prisión. Al parecer, lanzar pintura en una piscina es un delito de una gravedad mayor que tirar a la basura el brazo de un trabajador.


Publicado o 12/05/2014 en www.eldiario.es