Mostrando entradas con la etiqueta Xosé Manuel Pereiro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Xosé Manuel Pereiro. Mostrar todas las entradas

¿Sueñan los periodistas deportivos con presidentes eléctricos?

3/3/17

0 comentarios


Por Xosé Manuel Pereiro.


Xosé Manuel Pereiro
Los avances tecnológicos determinan nuevas narratividades. El desarrollo de la radio a comienzos del siglo XX generó la retransmisión en directo. La combinación de los avances en la fiabilidad de los pronósticos meteorológicos y en la portabilidad de señales de televisión produjo a comienzos del XXI el advenimiento de un nuevo género informativo: el climatológico. En este caso, los montes parieron un ratón. Así, lo que al menos en toda la parte no mediterránea de la península toda la vida se conoció como “invierno” pasó a ser un fenómeno mediático bajo el nombre de “temporal”.

Este mes de febrero comenzó en la zona atlántica con un temporal en tres actos, o con una sesión conjunta de tres temporales. Fuese uno o trino, en Galicia dejó sin luz a 200.000 usuarios (es decir, viviendas, no personas) y no en esos sitios remotos donde la gente se ha empeñado en ir a vivir sin más razones aparentes que multiplicar exponencialmente el nomenclátor y encarecer la prestación de servicios públicos. Quedaron sin electricidad aldeas, pero también ciudades dormitorio, urbanizaciones residenciales y barrios de capitales de provincia. No es que fuese el apagón de Nueva York de 1977, pero también fue causa de más problemas que el de estar a oscuras. Los vientos llegaron a los 180 kilómetros por hora (la escala Beaufort solo llega a los 118 kilómetros, fuerza 12, a partir de ahí ya hablamos de huracanes). Además de violentos y huracanados, los vientos tuvieron la mala idea de llevarse parte de las respectivas cubiertas de los estadios de fútbol de Ferrol, A Coruña y Vigo. Los tres son municipales, y los correspondientes ayuntamientos decidieron cerrarlos por razones de seguridad. En aquella primera jornada de febrero daba la casualidad de que los respectivos equipos –Racing, Deportivo y Celta-- jugaban en casa, con lo que los también respectivos rivales –Palencia, Betis y Real Madrid-- se vieron en la tesitura de desandar lo andado. Pero el Real Madrid no es un respectivo cualquiera.

Mientras palentinos y béticos se volvían para casa resignados o no, pero sin armar escándalo, el rival del club vigués se mostraba dispuesto a arrostrar, como el Pony Express, el viento, la lluvia y las tormentas con tal de llevar a cabo su objetivo. Para algunos, una muestra de sano espíritu competitivo. O para otros, por qué desaprovechar la oportunidad de asegurarse la cabeza de la clasificación en la liga más desigual de Europa jugando contra un equipo de suplentes, que encima es el que te ha apeado de la Copa. Afortunadamente, para mediar entre tanto hooliganismo, ofrecer una información plural y hacer análisis desapasionados está el periodismo. Desgraciadamente, lo que hay o hace ruido es otra cosa: discusiones de bar de carretera reproducidas a voz en cuello en un plató, manolos del bombo que han sustituido el tambor por el micrófono.

Sin entrar ya en las opiniones de las redes sociales, esas que para algunos han venido a sustituir eficazmente a las paredes de los servicios públicos, el Celta, el estadio, las infraestructuras deportivas gallegas en general y sobre todo el alcalde de Vigo, Abel Caballero, fueron blanco (nunca mejor dicho) de todo tipo de invectivas por informadores que no sabían poner Vigo en el mapa, pero se revelaban como expertos en techumbres y forjados. Ellos, y el propio club madridista en un comunicado, llegaron a proponer una brillante solución: arreglar la cubierta, una medida que inexplicablemente no se les había ocurrido a ninguno de los ayuntamientos, ni a los equipos locales ni a los visitantes resignados. A todo esto, Caballero, que ha destapado al llegar al cargo una personalidad peculiar, que no dejó entrever ni como ministro de Felipe González ni como candidato a la Xunta, está manifiestamente encantado de su papel como María Pita resistiendo el asalto del Francis Drake del Bernabéu. Incluso los deportivistas más acérrimos se indignaron y se solidarizaron con el enemigo meridional.

Mientras tanto, el mundo inexplicablemente seguía girando, incluso en la zona cero del conflicto, solo que allí, en buena parte, a oscuras. En una comunidad exportadora de energía eléctrica, decenas de miles de familias pasaron el fin de semana sin corriente. Algunos de esos miles, hasta cinco días. Una anciana murió al resbalar en la escalera sin luz de su casa. Un hombre falleció aplastado por el árbol que intentaba retirar. Otro sufrió heridas al apartar un cable caído, y varios niños resultaron intoxicados leves por gases de un generador. Porque esos días se vendieron centenares de generadores, y no solo para poder celebrar fiestas infantiles. La carne de la matanza que tiene que durar todo el año y otros alimentos se guardan en las viviendas rurales en enormes arcones congeladores.

El antifranquismo tardío en Galicia se forjó en gran medida en luchas contra las eléctricas que inundaban valles, o que intentaron en vano construir una central nuclear en la costa de Lugo. Sobre todo Fenosa, la compañía de origen coruñés, que encima en los ochenta emigró, pero dejó los embalses y conservó el casi monopolio del suministro (y por lo tanto de las averías). Este mes de marzo hará doce años, Amancio Ortega (Inditex), Jacinto Rey (Constructora San José) y la hoy extinta Caixanova se aliaban para “repatriar” a Galicia Unión Fenosa. El accionista mayoritario, el Banco Santander, ponía a la venta su paquete del 22% de las acciones de la eléctrica y la troika de empresarios gallegos llegó a un acuerdo con el vicepresidente y director general, Matías Rodríguez Inciarte, para comprar a 30 euros por acción. Solo faltaba firmar, pero en esto apareció en el último momento una oferta de 32 euros, como el verdadero enamorado en la escena de la boda de las comedias románticas. Emilio Botín aceptó de inmediato. El candidato por sorpresa tenía una deuda de 1.200 millones de euros, pero no hubo problema: el dinero para la compra lo proporcionó el propio vendedor, el Banco Santander.

El resuelto pretendiente era Florentino Pérez/ACS. Formalizado el matrimonio, declaró que entraba en la eléctrica “con voluntad de permanencia”. Sin embargo en julio de 2008, cuando apenas se habían cumplido tres años, las bodas de cuero en la tradición anglosajona, vendió a Gas Natural por 7.600 millones su paquete accionarial, que un par de meses antes no alcanzaba los 5.000 millones de valor en Bolsa. Como diría Von Clausewitz si tuviese un palco en el Bernabéu: “Los negocios son la continuación del fútbol por otros medios”.


Publicado en www.ctxt.es

Ligazón permanente

Chuvia, instrucións de uso

29/1/17

0 comentarios


Por Xosé Manuel Pereiro.


Unha das características do ser humano é a capacidade de interpretación dos cambios que experimenta o seu entorno, e a súa adaptación a eles. Nas últimas horas, coñecemos un curioso fenómeno, a caída de auga desde as alturas de forma fragmentaria pero intensa, ou con intensidades variables, pero nunca o bastante consistente como para poder aventurar que había alguén nunha improbable altura que a estivese botando a baldes ou mediante outro sistema similar. Segundo os vellos do lugar, eses seres míticos de referencia no xénero informativo meteorolóxico, o fenómeno chámase "chuvia" e era moi frecuente en Galicia. Moito máis incluso do que a moita xente quería. O compromiso de servizo público que caracteriza a esta casa e a esta firma impéleme a facilitar a informar básica de urxencia para afrontar a novidade esta.

O primeiro é que, contra o que aseguran algúns rumores completamente infundados, quedar exposto ao fenómeno chuvia non implica encoller, derreterse ou calquera outra alteración molecular significativa, aínda que, efectivamente, mollar, molla. E canto máis exposto se permaneza sen protección axeitada, máis molladura. Ao contrario do que pasa co sol, neste caso non hai axuda farmacolóxica ou cosmetolóxica da que botar man, e os únicos métodos cunha efectividade apreciable, sen ser cento por cento seguros nin, desde logo, cómodos, son prendas como chuvasqueiros e artefactos como os chamados paraugas. Estes últimos son obxectos de artesanía africana, semellantes aos parasoles da praia ou das terrazas de bar, pero portátiles -nalgúns modelos mesmo plegables-. Se precisa un e non encontra ningún vendedor na rúa, sempre se poden obter nos paraugueiros dos bares.

A chuvia é un fenómeno relativamente descoñecido, ata o punto de que un home estudiado como o pasado, presente e posiblemente futuro presidente do Goberno, Mariano Rajoy, ten expresado publicamente a súa ignorancia das causas que o producen. Non obstante, coa chuvia, igual que pasaba cos coches e pasa cos ordenadores, descoñecer por que funcionan non impide saber para que sirve. A auga caída do ceo, tal e como anunciou Rajoy, está demostrado que é moi avogosa para baixar os recibos da luz, naqueles casos nos que inchan de forma aínda máis desmesurada. Hai quen usa a auga de chuvia para mollar o recibo e facer emplastos, e quen a ferve cunha folla de loureiro e logo asperxe con ela o contador. Polo sur de Lugo mesturan unha parte de chuvia con nove de augardente quente e bébena dun saque cada vez que vén a conta. A cadaquén vaille o seu sistema.



Hai alambicadas teorías sobre que a chuvia esa ten a súa orixe na condensación do vapor de auga que hai nas nubes, e tamén quen asegura que esas hipóteses non son máis que argalladas para ocultar a verdadeira natureza do fenómeno: é cousa dos anxos. O pis, segundo a versión máis benévola, ou as lágrimas de tanto que choran polos pecados que aquí se cometen (polo menos esa foi a que me explicaron a min de neno). Hai outra, propia de xente atravesada, que di que en realidade non é que chova, senón que mexan por nós. Pero iso non ten ningunha base, porque de ser así non levariamos tanto tempo de seca.


Publicado en www.laopinioncoruna.es

Ligazón permanente

Petra como engado

14/9/15

0 comentarios


Por Xosé Manuel Pereiro.


Hai unha excelente foto de Olmo Calvo, un fotógrafo madrileño que cambiou estes días os conflitos sociais españois polo drama dos refuxiados en Hungría e Serbia, na que se ve co fondo dunha desas inmensas chairas centroeuropeas a figura que se adiviña en movemento apresurado dun pai mirando resolto cara adiante, cargado cunha mochila e unha bolsa comercial, repletas, e cun neno ao lombo que mira cara atrás, cara todo o que deixaron, e berra, non de dor, de medo ou de alegría, senón como quen se desafoga, quen se libera de algo. A chaira é a enorme planicie húngara, en Roeszke, no sur do país, preto da tripla fronteira con Serbia e Romanía. O home chámase Osama Abdul Mohsen, era adestrador de fútbol na súa cidade natal de Deir Ezzor, na Siria oriental, ata que primeiro os bombardeos das forzas gobernamentais e logoa caída inminente a mans do Estado Islámico fixo que fuxise a Turquía, e logo dun ano, tentase refuxiarse en Europa. O neno que berra é o seu fillo Zaid, de sete anos. Aos dous foi a quen a reporteira de televisión Petra Lázsló lles meteu a perna e os tombou ao chan cando os perseguía a policía. Olmo seguiunos cando se ergueron e continuaron a fuga e retratounos, camiño a ningures.


Ler máis...

Hoxe é o Día

25/7/15

0 comentarios


Por Xosé Manuel Pereiro.


Hoxe é vixésimo quinto día do sétimo mes do ano, data na que se celebra o Día da Patria Galega, segundo unha iniciativa das Irmandades da Fala que se vén sucedendo, con sobresaltos considerables, desde 1919. Non sei por que a aqueles venerables pais da patria lles deu por escoller o 25 de xullo. Probablemente porque no día de Santiago a todos lles prestaba ir a Compostela, viaxe que daquela se preparaba cun par de días de antelación. En 1979, cando se facían os 60 anos xustos daquela, a Xunta declarou esa data festa oficial da comunidade, co nome de Día Nacional de Galicia. Nesas seis décadas houbo uns 15 anos de celebración antes de Franco, unha longa noite de conmemoracións na emigración e máis tarde outros quince anos de misas de Rosalía no Panteón de Galegos Ilustres ou de manifestacións clandestinas, antes da actual etapa de 35 anos de manifestacións que se foron facendo normais. Iso, na sociedade que nos ocupa, é unha tradición tan ancestral como as competición de remo Oxford-Cambrigde.


Ler máis...

As consecuencias

20/6/15

0 comentarios


Por Xosé Manuel Pereiro.


Hai un político en Madrid que deixou un cargo como consecuencia do que dixo -máis exactamente, escribiu- hai catro anos. Uns chistes de dubidoso -máis exactamente, pésimo- gusto. Penso que non fai falta entrar a comentar o fondo nin a forma do asunto porque creo que o espectáculo xa deu bastante de si. Hai dez anos, outro político tomou aquí unha decisión. Anulou unha medida do goberno anterior dicindo que fora ilegal. Agora, o Tribunal Supremo acaba de ditaminar que fora perfectamente legal e que aquela decisión supuxo "unha desviación de poder" e provocou"inseguridade xurídica". Aquela anulación do concurso eólico da Xunta bipartita determinou que non se investisen miles de millóns de euros e que non se creasen os milleiros de postos de traballo que as empresas concesionarias tiñan que se comprometer a desenvolver. E sobre todo, abre o camiño de que agora, os daquela adxudicatarios podan demandarlle á Xunta -é dicir, a todos nós, aos cartos que deben ir para cousas máis necesarias- indemnizacións millonarias pola anulación -esta si- ilegal da súa concesións daquela. Este segundo político non dimitiu. Está claro que neste país é moito peor facer chistes indecentes que tomar decisións impresentables.

Pero a culpa non é deles, da clase política. Anxo Quintana, que non sei se está dentro dela, ou fóra, ou ten días, dixo nunha entrevista en Praza Pública: "É patético estar preocupado polos chistes dun concelleiro de Madrid e non polo ditame do Supremo sobre o eólico". En efecto, todo aquel cun mínimo de inquedanza política, toda aquela con conta nunha rede social se pon a debater sobre os límites do humor e da responsabilidade política, a caducidade ou inmarcesibilidade dos comentarios en Twitter e a separación público/privado. Iso por non falar dos que unicamente teñen as neuronas precisas para pasar unha pelota de pimpón dunha cunca a outra, pero opinan/embisten segundo lles vai na feira. É emocionante vivir inmerso nunha sociedade que dialoga consigo mesma sobre conceptos tan elevados de ética e decencia política.

Pola contra, o do eólico é unha noticia vella, -"un exercicio de saudosismo", como dixo unha parva en algures- que non logrou un triste centímetro cadrado de portada en ningures, copados (os centímetros) por actualidades como as últimas argalladas de Esperanza Aguirre para seguir en boca dos xornalistas, por poñer un exemplo de algo que non me interesa nin a min nin penso que a ninguén que non viva coa cabeza metida dentro dunha burbulla político-mediática. Non obstante, a min gustaríame que a xente decidise o seu voto por cousas como esa, castigando as xestións nefastas e premiando as boas, ou concedendo oportunidades. E reservando as fidelidades estremas e perrunas para o fútbol, a Festa do Marisco do Grove ou outros fenómenos psicosociaisnos que as túas crenzas máis ou menos irracionais non inflúan no discorrer da sociedade. Pero os medios de comunicación, que desbordan saliva falando de análise, de contexto, de mediación social e de democracia, deberían ser conscientes de que, en moitos casos, o que en realidade están vendendo non son argumentos, é munición, desmemoria, circo e serrín.


Publicado o 20/06/2015 en www.laopinioncoruna.es

Ligazón permanente

A ver quen manda aquí

9/5/15

0 comentarios


Por Xosé Manuel Pereiro.


Antonte participei na presentación do libro de Antón Losada Los ricos vamos ganando. O título está sacando da frase do multimillonario WarrenBuffet, "claro que hai loita de clases. Pero é a miña clase, a dos ricos, a que empezou esa loita. E imos ganando". Buffet, que está sempre entre os cinco máis ricos do mundo, afirmou non entender por que a súa secretaria paga un 33% de impostos mentres el, que gana considerablemente máis, non sube do 19% a porcentaxe do que ten que ingresar. O libro de Losada asegura, en liñas xerais, que os ricos fartáronse de ter que subvencionar o estado de benestar, e que a crise non foi un paso en falso do que nos podemos recuperar todos, ou a maioría, antes ou despois. Non, foi un cambio de sistema e as cousas non volverán ser como antes. Ou si, volverán ser como moito antes. Como no tempo dos señores e dos vasalos, e imaxinen que papel lles tocou xogar.

Porque "o diñeiro xa só compra forza para manter o poder nos países pobres. Nos países ricos patrocina ideas", asegura Losada. Hai que asegurarse que a xente elixe a opción axeitada, para que elabore as leis adecuadas, que volvan os excesos laborais ao rego, e manteña as exuberancias expresivas dentro dos límites que lle pete á autoridade gobernativa, como antes, sen xuíces polo medio (niso consiste a famosa lei mordaza). E por se acaso, non sexa que, a mellor idea a propagar é a da antipolítica. A de que a política non vale para nada. Ou aínda máis: a política é corrupción, indefectiblemente. Os políticos queren o poder para corromperse, para prevaricar, para ditar medidas inxustas con pleno coñecemento. O que non se sabe é por que. Ben, si, por cartos. Ou por uns regalos de chichinabo, nalgúns casos. Pero parece que son como os xefes de Spectra nas películas de 007, que buscan o mal polo mal, dominar o mundo para acabar con el, cando xa están tan a gusto nunha base secreta de moito pistón e todas as comodidades, atendidos por unha chea de xente guiadiña e sen sindicar.

Os políticos presuntamente corruptos téñense que poñer chulos ou agachar a cabeza, segundo como lles vaia no partido. E andar nos titulares, pero, que pasa con quen lles paga? Os empresarios que obtiveron beneficios e prebendas como moito prestan declaración como pobres vítimas dunha extorsión. A situación lembra a dos adúlteros nas lexislacións musulmás, que castigan unicamente ás mulleres cando é un delito que necesariamente precisa dous autores. Quizais vostedes non se enteraron -apenas se tratou nos medios- de que un dos nosos empresarios máis ilustres, o presidente do Real Madrid, Florentino Pérez, pasou pola Audiencia Nacional a intercambiar información cun maxistrado sobre unha gravación que revelaba que lle pagara 300.000 euros aoconseguidor da trama Púnica, Alejandro de Pedro, para"contrarrestar a la prensa en sus campañas con jugadores" (?). O xuiz preguntoulle se De Pedro lle pedira cartos para o PP, e Florentino respondeulle, literalmente: "Me molesta mucho la pregunta. Yo tengo muchos años, tengo una empresa que tiene doscientos y pico mil trabajadores? La respuesta es no. Si me conociera usted, no se habría atrevido a hacerme esa pregunta. No hay sobres ni dinero. Ni en negro ni en blanco". "A ver si vamos sabiendo quién manda aquí", faltoulle dicir.


Publicado o 09/05/2015 en www.laopinioncoruna.es

Ligazón permanente

Queremos falar co director

3/1/15

0 comentarios


Por Xosé Manuel Pereiro.


Quero falar co director!". Confeso que esa frase é, xunto con "siga a ese coche!", das que pensas que nunca vas escoitar na vida real. A do coche non a escoitarei na vida, quitado que me meta a taxista, pero a do director escoiteina esta mesma mañá nun banco que non frecuento, e no que entrei cun colega para continuar unha charla interesante. Quen a dixo era unha muller, indignada sen chegar ao alporizamento, que pretendía non recuperar os cartos dunha preferente ou que lle devolveran as perdas do plan de pensións, senón que non lle costara cartos facer un ingreso nunha conta do propio banco.

A ver se me explico. Tal e como o entendín, a imponente (que é como te chaman nos bancos se vas meter cartos, se os vas sacar chámante o interesado, como se eles foran uns desprendidos) xa estaba experienciada no de andar facendo transferencias, e para evitar que lle cobraran na súa entidade, ou na de destino, ía en persoa a facer o trámite. Si muller si, vas ser ti máis lista ca eles. A depositaria estaba que roía porque lle pretendían cobrar tres euros non polo ingreso na conta dunha clienta, senón por especificar o concepto. Por poñer o seu nome para que identificaran de quen eran os cartos. "E se poño soamente Isa, vanme cobrar a euro por letra?", ironizaba. "Pois si, son as normas que temos", dicía a do mostrador, invocando as normas como se estiveran gravadas en bronce, ao tempo que salvaba ao director dicindo que estaba de días libres. Teño un umbral de contención baixo, así que saín fóra, e de paso para ver en internet as tales "normas".

De entrada, con normas ou sen elas, se o que van é meter cartos no peto dun cliente, e polo tanto no seu, o banco debería aplaudir coas orellas, se faga no mostrador ou no caixeiro. Entre outras cousas porque lle está dando servicio a un cliente seu, ao que por outra parte lle cobra unha comisión de mantemento da conta. Os bancos din que se lle cobra o seu banco por facer a transferencia, porque eles van facer ese servicio gratis. Pois tampouco, pero eles ingresan, e o único traballo que fan é abrir o caixón para meter a pasta. En canto ao da comisión (ata 4 euros) polo concepto, hai ben poucos escritores que cobren a euro por palabra, e xa non digamos por letra. Pero a maiores do sentido común, resulta que mesmo o Banco de España recoñece que esa medida é irregular: "Dado que el servicio de caja en estos supuestos se retribuye a través de la comisión de mantenimiento, el adeudo de cualquier otra comisión se considera improcedente", asegura na memoria do Servicio de Reclamaciones de 2012. O que pasa é que "improcedente" queda moi "caballero, esa conducta no obedece al decoro, utilice correctamente la pala del pescado", en vez de "estafa". Cando alguén reclame, deixarán de facelo, pero logo de embaular millóns de euros. Improcedentes, pero contantes e soantes. Un usuario de banca en España paga de media máis de 500 euros de comisións ao ano, mentres o que se paga de medio en Europa son uns 111euros. Ademais, o banco cóbranos por gardarnos os cartos, pero cando os autorizamos nós a prestarllos a outros ou facer negocios con eles?


Publicado o 03/01/2015 en www.laopinioncoruna.es

Ligazón permanente


Este vaise, e aquel vaise

29/11/14

0 comentarios


Por Xosé Manuel Pereiro.


Xosé Manuel Pereiro
Non foi un desafiuzamento, nin despexo, esas palabras das que o idioma actual bota man para definir situacións igual de contemporáneas. Nin sequera desaloxo, que sería a máis exacta. A Isabel Vázquez e a seu fillo Álvaro Corral o que fixeron, pura e simplemente, foi botalos da casa, nunha operación que pola escavadora e o despregue de efectivos armados recorda os operativos do exército israelí en Palestina, e por outra os versos de ¡Pra A Habana! cos que Rosalía denunciaba non a emigración, senón a situación de Galicia. Xa sei que me equivoco de sitio ou de época, pero a sensación de impotencia e de inxustiza son similares.

Porque Isabel Vázquez e seu fillo non son sequera vítimas da crise, senón da depredación. Non deixan un teito alugado ou hipotecado por non poder pagalo, ou por poñelo en prenda dunha operación que saíu mal. Bótanos da casa que foi súa, e antes dos seus (ou ao revés, porque en Galicia antes a xente non tiña casas, senón que as casas tiñan xente). Unha casa que unha ou varias xeracións foron habitando, coidando. Alguén plantou unhas palmeiras, uns froitais, e os seus descendentes viron como medraba. Ata que a alguén se lle ocorreu que facían falta polígonos. Nun país no que a poboación non medra, no que hai case unha unidade residencial por cada dous habitantes, no que unha de cada dez vivendas das cidades está baleira, facían falta polígonos de vivendas.

A calquera que non sexa un experto poderíalle parecer que as vivendas fan falta cando hai máis xente que casas. Non é así. Fan falta cando a xente pode mercalas, ou máis exactamente, cando á xente lle prestan cartos para mercalas. Entón, suponse, aí funcionará o mercado para que haxa terreo onde construír e empresarios que se arrisquen a facelo. Erro. En Valencia inventaron o axente urbanizador, que pronto copiamos en todas partes, dada a ampla experiencia levantina no sector. O axente urbanizador (aquí fíxoo a Xunta) é un señor posto polo ayuntamiento -literal- que sen ter solares nin nada, ten a encomenda de mandar facer un planeamento nunha zona, e os propietarios, ou venden polas boas ou polas malas. Polas malas é que lles expropian e os converten en empresarios, pero dos que teñen que investir, non dos que apañan concesións ou subvencións. Por exemplo: o señor Emilio, un patrón duns 80 anos veciño dos desaloxados, ten dúas casas e uns 2.000 metros cadrados. Por todo iso daranlle, ao outro lado da pista que vai a Elviña, 400 metros con moita edificabilidade, pero aínda queda a deber 360.000 euros. E todo para facer un vial (para qué? aí?) ou ampliar Lavedra (cando?, con que cartos?, por que dese lado, cando do outro non hai nada?)

Quizais o señor Emilio, a Isabel e a Álvaro, ou aos doutro lado da avenida prefiran seguir vivindo en casas, nas súas. Ou vendelas a quen lles pareza un luxo poder vivir no rural a carón dunha cidade universitaria. Porque o do polígono non ten moita traza. O único beneficio que debeu dar ata agora foi o terreo. Non a superficie. A terra, a que hai debaixo deses metros cadrados que figuran nos planos. Ou a que había, porque a levaron, para usala noutras obras e aforrar pagala. A terra vexetal vai dos 25 aos 30 euros o metro cúbico. Aínda que dos 400.000 metros cadrados levaran soamente 75 centímetros de profundidade o que sacaron de aí, da terra que traballaron ducias de xeracións de coruñeses e na que medrou o que comían outras tantas, andaría polos oito millóns de euros. "Toda a terra é dos homes!", dicía o poema de Rosalía. Era.


Publicado o 29/11/2014 en www.laopinioncoruna.es

Ligazón permanente

Pasámonos nos recortes

7/9/14

0 comentarios


Por Xosé Manuel Pereiro.


Xosé Manuel Pereiro
Agora resulta que non había que pasarse co da austeridade. O informe sobre Perspectivas de Emprego realizado pola Organización para a Cooperación e o Desenvolvemento Económico (OCDE) e difundido esta semana, asegura que o malo da crise non foi soamente que se disparase o paro, senón tamén as consecuencias nos que conservaron o traballo. Máis ou menos, o informe di que as reducións salariais en España a raíz da crise "orixinan estreiteces económicas nos traballadores eas súas familias, ademais de afectar negativamente ao consumo interno". O mundo dos expertos é incrible. Canto non terán estudado e analizado para chegar á conclusión de que se baixan os salarios a xente o pasa mal e compra menos! Deberon facer un traballo de campo exhaustivo, porque a ninguén se lle ocorre de primeiras (polo menos a quen cobre o que cobran eles).

Sobre todo, o incrible é que en decembro do ano pasado, eles mesmos (ben, non sabemos se eran os mesmos expertos, pero foi a mesma OCDE) recomendaban baixar os salarios. E aquí xa sabemos que somos mandadiños, porque baixaron unha media do 2% anual, a porcentaxe máis elevada de Europa, despois da de Grecia. "As baixadas salariais desta magnitude poderían causar considerables penurias", advirte, non sei se sorprendido, o organismo internacional. Así en confianza, queridos expertos: xa as causaron. Vexan os informes desa ONG antisistema, Cáritas. Quizais os viron, e por iso agora din que baixar é malo, cando antes dixeron que era bo. De todas formas, aquí non baixaron os salarios, por moito que diga a OCDE. Quen o vai saber mellor que o presidente da patronal, Juan Rosell, que saíu ao día seguinte desmentindo, non os efectos, senón directamente a causa. Tamén Montoro ten dito por activa e por pasiva que os salarios non baixaron. Fronte a tan desinteresadas opinións, están os datos do Banco de España que en febreiro apuntaron a que os soldos caían o dobre do que establecían as estatísticas, pero todo o mundo sabe que o banco central español é unha coñecida escola de pensamento económico bolivariano. O informe da OCDE recoñece tamén -mecachis!- que os prezos non baixaron porque os empresarios preferiron en xeral aproveitar a baixada salarial para incrementar beneficios. Así que se se os soldos baixaron e os prezos non, como queren que remonte o consumo (isto ocorréuseme a min soliño).

E para acabar de amolala -vaia polas ánimas- vai e resulta que a enorme porcentaxe de traballo temporal que hai en España é algo "nefasto tanto para as persoas como para a economía", segundo o organismo internacional (que debe ser das poucas veces que usa a palabra "persoa". Así que o informe suxire que case mellor non baixar os salarios "porque poden acabar sendo contraproducentes e, sobre todo nun contexto de inflación próxima a cero, poderían ter unha eficacia limitada na creación de emprego. Eses axustes acentuarían o risco de pobreza".

En realidade, non sei a que vén o cambio. Os informes das OCDE antes xustificaron a austeridade, pero agora vana seguir impoñendo igual, con ou sen informes. E tampouco debe ser que teman as responsabilidades, porque os expertos nunca son responsables das economías que ditan, teñan as consecuencias que teñan. Unicamente que influíra a realidade, pero tampouco hai moitos precedentes.


Publicado o 06/09/2014 en www.laopinioncoruna.es

Ligazón

´Selfies´ e violacións

24/8/14

0 comentarios


Por Xosé Manuel Pereiro.




Xosé Manuel Pereiro
O positivo do mundo actual é a súa inacabable capacidade de sorprendernos. Polo menos a min. Ou polo menos no que respecta á necesidade de exhibicionismo do ser humano, ou de determinados seres máis ou menos humanos. Despois dos asistentes as aglomeracións nas saídas e entradas dos imputados famosos dos xulgados; dos que van aplaudir aos enterros das vítimas ídem; dos que fan unha gravación das fillas bailando un anaco de Happy, de Pharrell Williams, e a suben a YouTube; dos do desafío de Tibu ou do caldeiro de auga xeada, está o fenómenos dos selfies. Os autorretratos.

Por suposto, os selfies non serían un fenómeno se se chamaran un timesmo, se os móbiles non tiveran esa cámara frontal que non serve para nada porque ninguén fai videochamadas, e se a xente non chegara final e definitivamente á conclusión de que quen en realidade lle interesa é ela propia. Cada un a si mesmo ou mesma. Para que aparecer con alguén cando foi a tal sitio, ou estivo en tal situación, se o que queres é recordar que fuches ti, non a viaxe que che deu fulano ou o mal que se portou mengana daquela. Ti mesmo, a túa cámara frontal e o álbum do teu móbil chegades e sobrades. Así hai xente que se esfociña no máis difícil todavía do selfie, dándolle á tecla mentres pensa o que lles vai dicir ás amizades, en directo ou por WhatsApp: "mira, eu aquí caendo dun monte abaixo".

Tan fenómeno social son os selfies que serven de probas periciais. Por exemplo no caso da rapaza supostamente violada -non sei se sexualmente, pero desde logo xudicialmente- en Málaga. Un dos argumentos de que non houbo abuso sexual é un selfie da rapaza cos supostos agresores. Coa mesma lóxica, as fotos de voda serían un argumento de peso contra os divorcios, e xa non digamos contra os casos de violación no matrimonio. Logo dunha sesión de catro horas de "vodka caramelo" (ignoro en que consiste tal cousa, que parece ser de venda libre, pero debería figurar entre as substancias rexistradas na Drug Enforcement Administration dos EEUU) supoño que as diferencias entre sexo consentido e violación, desde o punto de vista de vítima, non deben ser grandes. Para unha rapaza de 20 anos ou para un estibador de 50. O detalle de gravar o que fose co móbil por parte dalgún dos cinco machotes que aseguran ver destrozadas as súas vidas -e por iso posan todos farrucos para as cámaras- debeu ser para ter un recordo romántico. Proximamente nas súas pequenas pantallas.

De todas formas, self, a maiores de "eu/ego/auto", é tamén "natureza/carácter". E o caso de Málaga serviu para revelar o carácter de moita xente, por exemplo, o do alcalde de Málaga, para quen parece que as violacións son males que pasan -"hai máis de mil ao ano en España"- como que chova en agosto, ou o de Valladolid, para quen non hai peor combinación que muller e ascensor, porque se poden quitar algo e saír dicindo que as atacaches. Si, eu tamén vin esa película, pero tamén vin Matrix e non por iso penso que haxa unha realidade paralela. Aínda que ultimamente, non sei.


Publicado o 23/08/2014 en www.laopinioncoruna.es

Ligazón

Ucraína

11/5/14

0 comentarios


Por Xosé Manuel Pereiro.  


Xosé Manuel Pereiro
Outra vez temos a barbarie onda nós, e outra vez habería que preguntarse canta culpa temos. Que a un par de horas de viaxe e un par de transbordos en avión de aquí haxa uns centos de individuos capaces de pechar a outros tantos nun edificio, prenderlle lume e rematar a paus aos sobreviventes que tentaban escapar sería incrible se non fosen incribles barbaridades iguais ou máis grandes hai pouco máis de 15 anos aínda máis cerca, en Iugoslavia, entre xente que traballaba cos nosos emigrantes na construción en Suíza ou fregando pratos nos restaurantes en Londres. No da culpa que poidamos ter dos 46 mortos de Odessa (a cidade dunha das matanzas cinematográficas máis famosas, a do Acorazado Potemkin) e do resto do conflito de Ucraína, o "nós" é retórico e maxestático a medias. Nós non somos os gobernos de Europa, nin moito menos o de EEUU, ou o FMI, pero se actúan como actúan en parte é responsabilidade nosa. No caso de Rusia, bastante menos culpa. Nós e os rusos. As vantaxes de estar gobernados pola KGB. A diferencia de Iugoslavia, alí había xente como Alfonso Armada ou Ramón Lobo informando nos periódicos do que pasaba. Agora prima ese sucedáneo da información, do que antes se encargaba a televisión, que é converter os feitos concretos que hai que explicar no contexto que se producen, en realidades únicas que son a explicación simple para unha situación complexa. Os neonazis de Praviy Séktor (Sector de Dereita), os autores da matanza (nada de presuntos, reclamaron o feito e xustificárono: "estábana buscando"), chámanlle ás 46 vítimas mortais "polos asados" en publicacións nas que esixen unha pronta integración en Europa. Quizais por iso, porque os imos ter pronto de cidadáns europeos, houbo medios aquí que lle chamaron ao de Odessa "enfrontamentos". Algo así como criticar os campos de traballo nazis por incumprimento da normativa laboral. Se chega a pasar en Caracas xa tiñamos en marcha a Operación Libertad Duradera II.

Vaselinas e ocultamentos aparte, a maioría da información ten tanto rigor como uns vídeos de YouTube comentados por uns asiduos de forocoches. A gran operación proeuropea e proliberdade Maidan que provocou o cambio de goberno en Kiev foi en realidade unha loita pola cota de mercado entre oligarcas e mafiosos como a que aquí libran por outros medios as compañías de telefonía. A gran maioría dos manifestantes que contribuíron a tombar ao prorruso Yanukovich máis ben protestaban contra os efectos empobrecedores das medidas antisociais ditadas... polo FMI (para variar). Os antiMaidan non son (quitado en Crimea) tanto prorrusos como prosoviéticos, é dicir, antinazis (na II Guerra Mundial morreron un millón máis de ucraínos que de xudeus), sindicalistas, comunistas ou esquerdistas antiestalinistas, mesmo partidarios no seu día da independencia de Ucraína e hoxe da federalización. Eses foron, como o poeta Vadim Negaturov, os mortos. Hai imaxes en YouTube terroríficas desas escenas. - tamén outras de xente enfrontándose a peito descuberto a soldados armados ou parando tanques coas mans.

En ningún conflito os bandos son de bos ou malos puros. Torrente Ballester dicía que non podía desexar que gañasen os bos, porque non sabía quen eran. Pero quen usa tanques, dispara contra xente desarmada, e despois cualifica os mortos de "terroristas", máis que en Europa debería entrar na Historia Universal da Infamia.


Publicado o 10/05/2014 en www.laopinioncoruna.es

Ligazón permanente